Marina siempre había sentido que el mar guardaba secretos. Vivía en un pequeño pueblo costero llamado Puerto Coral, donde las olas rompían contra los acantilados con un sonido que parecía un susurro constante. Su abuela le contaba historias sobre una biblioteca antigua, hundida en el fondo del océano, donde se guardaban todas las historias que el mundo había olvidado.
Una tarde de tormenta, mientras caminaba por la playa recogiendo conchas, Marina encontró una botella de cristal verde atrapada entre las rocas. Dentro había un trozo de pergamino enrollado, amarillento por el tiempo. Con cuidado, extrajo el papel y descubrió un mapa dibujado con tinta que brillaba como si estuviera viva.
El mapa mostraba la costa de Puerto Coral y, mar adentro, una serie de flechas que descendían hacia las profundidades. En el centro del dibujo había un edificio magnífico con columnas y una cúpula, rodeado de peces y corales. Debajo, una inscripción decía: «Solo quien ame las historias podrá respirar entre sus páginas».
Marina corrió a casa de su abuela para mostrarle el hallazgo. La anciana palideció al ver el mapa y se sentó lentamente en su mecedora.
—Creí que era solo una leyenda —murmuró—. Mi madre me contó que, hace siglos, existió una biblioteca tan grande que contenía todos los cuentos del mundo. Pero los humanos comenzaron a olvidar las historias, y la biblioteca se hundió bajo el mar, esperando a alguien que la encontrara.
—¿Y este mapa lleva hasta ella? —preguntó Marina con los ojos brillantes.
Su abuela asintió despacio y abrió un cajón de su cómoda. De él sacó un collar con un colgante en forma de gota de agua, hecho de un cristal azul intenso.
—Tu bisabuela me dejó esto. Dijo que era un amuleto de respiración, capaz de permitir a su portador respirar bajo el agua. Nunca lo creí, pero si ese mapa es real… —La abuela colocó el collar en las manos de Marina—. Quizá ha llegado el momento de descubrir la verdad.
Aquella noche, Marina no pudo dormir. Contemplaba el mapa y el amuleto bajo la luz de la luna, sintiendo que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. El mar la llamaba, y ella estaba decidida a responder.
