Marina Vidal perdió la audición a los once años. Una meningitis bacteriana que llegó sin aviso y se marchó llevándose consigo el mundo de los sonidos. Los médicos dijeron que fue suerte que sobreviviera. Marina nunca estuvo segura de que perder la música pudiera llamarse suerte.
Antes de la enfermedad, Marina era lo que los profesores del conservatorio llamaban una prodigio. Había comenzado a tocar el piano a los cuatro años, y a los diez ya interpretaba a Chopin con una madurez que desconcertaba a los adultos. La música no era solo su talento: era su lenguaje, su forma de respirar, el tejido invisible que conectaba cada momento de su vida.
Después del silencio, como ella lo llamaba, pasó dos años sin tocar un piano. Sus padres mantuvieron el instrumento en el salón, cubierto con una funda azul que Marina evitaba mirar. Cada vez que pasaba junto a él sentía un dolor físico en el pecho, como si le arrancaran algo que aún estaba vivo dentro de ella.
Fue su abuela Consuelo quien cambió todo. Una tarde de domingo, mientras Marina leía en su habitación, la abuela se sentó al piano y tocó una nota grave. Solo una. Marina no la oyó, por supuesto. Pero la sintió. Una vibración que subió desde el suelo de madera, atravesó sus pies descalzos y le recorrió la columna vertebral como una corriente eléctrica.
Bajó corriendo las escaleras. La abuela estaba sentada al piano, esperándola.
—He visto cómo se te mueven los pies cuando pasa un camión —dijo la abuela en lengua de signos, que había aprendido con una dedicación feroz—. Si puedes sentir un camión, puedes sentir un piano.
Aquella tarde, Marina volvió a poner las manos sobre las teclas. Pulsó un do grave y cerró los ojos. La vibración nació en la madera, viajó a través de sus dedos, subió por sus brazos y se instaló en su pecho. No era sonido. Era algo más profundo, más primitivo. Era el pulso mismo de la materia vibrando.
Marina lloró durante una hora. Después, empezó a practicar. Cada día, cuatro horas, descubriendo un nuevo lenguaje donde el cuerpo entero se convertía en oído.
