Book Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Chapter Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Class Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Assignment Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Quiz Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Discussion Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Character Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
School Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
La fiesta de cumpleaños de Noa empezó como todas las fiestas de cumpleaños de Noa: con música demasiado alta, demasiadas patatas fritas y la promesa de que aquella noche sería «la mejor del año».
Noa Márquez cumplía catorce años y había invitado a sus cuatro mejores amigos al ático de su abuela, que estaba de viaje. El ático tenía una terraza con vistas al centro de la ciudad, lucecitas colgadas entre las macetas y un altavoz Bluetooth que hacía temblar las paredes. Era el escenario perfecto para una noche perfecta.
Los cuatro amigos de siempre estaban allí. Víctor Lamas, con su eterna gorra negra y su risa contagiosa, fue el primero en llegar. Después apareció Sofía Chen, con un vestido que se había cosido ella misma y que parecía sacado de una revista. Luego Álex Herrero, el más callado del grupo, con su mochila llena de cómics y una camiseta de un grupo que nadie más conocía. Y por último, Mara Ruiz, la mejor amiga de Noa desde los seis años, con una tarta casera que decía «14 y contando» en letras torcidas de chocolate.
Los cinco se conocían desde primaria. Habían pasado juntos la transición al instituto, los primeros exámenes, las primeras decepciones, los primeros nervios. Eran el tipo de amigos que no necesitaban explicarse las cosas: una mirada bastaba. O al menos, eso creían.
La noche transcurrió entre risas, baile y un juego de verdad o reto que se fue poniendo cada vez más absurdo. Víctor se atrevió a cantar una canción de ópera desde la terraza. Sofía tuvo que hacer un retrato de Álex con los ojos cerrados. Mara confesó que le gustaba un chico de otra clase, lo que provocó gritos y cojines volando.
Y entonces llegó el turno de Noa.
-Verdad o reto -dijo Víctor con su sonrisa de medio lado.
-Reto -respondió Noa sin dudar.
-Tienes que hacer una imitación de la profesora de Matemáticas.
Todos se rieron, porque la profesora de Matemáticas, doña Remedios, tenía unas muletillas que eran ya leyenda en el instituto. Noa se levantó, se subió las gafas imaginarias por la nariz, se estiró la camiseta como si fuera una chaqueta y empezó:
-A ver, a ver, a ver. ¿Quién ha hecho los deberes? Nadie, claro. ¡Pues estamos apañados! Esto va de mal en peor, como mis rodillas.
La imitación era brillante. Clavó el tono, los gestos, incluso la forma en que doña Remedios se apoyaba en la mesa como si el peso del mundo recayera sobre ella. Los cuatro estallaron en carcajadas.
Mara sacó el móvil.
-Espera, espera. Hazlo otra vez, que lo grabo.
-¡No me grabes! -dijo Noa, riéndose.
-Solo para nosotros. Venga, es buenísimo.
Noa lo repitió. Mara grabó. Y luego Noa hizo otra imitación, esta vez del director, que era aún más exagerada. Y otra del conserje. Y otra de la monitora del comedor. Estaba en racha, y sus amigos no podían parar de reír.
A las dos de la mañana, agotados, se tumbaron en el suelo del salón con mantas y almohadas. Sofía se durmió la primera, acurrucada contra un cojín. Álex leyó un cómic con la linterna del móvil. Víctor y Mara siguieron hablando en susurros.
Noa se quedó dormida con la sensación de que aquella había sido, efectivamente, la mejor noche del año.
No supo hasta la mañana siguiente que el vídeo ya estaba en internet.
Se despertó a las diez con un mensaje de Hugo, un compañero de clase con el que apenas hablaba.
«Noa, ¿has visto el vídeo? Sales tú imitando a la profe de Mates. Lleva 2000 visualizaciones.»
Noa leyó el mensaje tres veces. Luego abrió Instagram. Y ahí estaba.
El vídeo de su imitación de doña Remedios, publicado en una cuenta de memes del instituto llamada «Memes del Galdós», con el título: «La profe de Mates tiene una doble 😂😂😂». Dos mil trescientas visualizaciones. Ciento cuarenta y siete me gusta. Sesenta y dos comentarios.
Noa sintió que el suelo se abría bajo sus pies.
Miró a sus amigos, que empezaban a despertarse. Mara se estiraba en el sofá. Víctor buscaba sus zapatillas. Sofía se peinaba frente al espejo del baño. Álex seguía dormido.
-¿Quién ha subido el vídeo? -preguntó Noa con una voz que no parecía la suya.
Todos la miraron.
-¿Qué vídeo? -preguntó Sofía.
-El de anoche. Mi imitación. Está en una cuenta de memes del instituto. Lleva más de dos mil visualizaciones.
Silencio. El tipo de silencio que pesa, que ocupa espacio, que tiene bordes afilados.
Mara cogió su móvil. Abrió Instagram. Vio el vídeo. Su cara perdió el color.
-Yo no lo he subido -dijo inmediatamente-. Yo lo grabé, sí, pero no lo he subido a ningún sitio.
-Estaba en tu móvil, Mara -dijo Noa.
-Sí, pero yo no… Noa, te juro que yo no…
-Entonces, ¿quién?
Otra vez silencio. Cuatro miradas cruzándose, buscándose, esquivándose.
Noa miró a cada uno de sus amigos. Uno de ellos había cogido el vídeo del móvil de Mara y lo había publicado. Uno de los cuatro que ella consideraba su familia.
La mejor noche del año acababa de convertirse en la peor mañana de su vida.
Por favor espere mientras se generan los temas...
Por favor espere mientras se genera el contenido...
Please wait while the Instagram image is being generated...
Funnel Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Organization Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Esta herramienta analiza a los usuarios existentes para identificar posibles bots basándose en diversos patrones y comportamientos.
Advertencia: Este análisis se basa en patrones y puede generar falsos positivos. Revise siempre los resultados cuidadosamente antes de actuar.