Book Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Chapter Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Class Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Assignment Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Quiz Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Discussion Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Character Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
School Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
En el año 2048, la costa de Cantabria no estaba donde los mapas antiguos la dibujaban. El nivel del mar había subido dos metros y trece centímetros, suficiente para tragarse playas enteras, devorar paseos marítimos y convertir los puertos pesqueros de antaño en arrecifes artificiales donde los peces nadaban entre grúas oxidadas y casetas de pescadores.
Olena tenía doce años y no había conocido el mundo antes de la Gran Subida. Para ella, el mar siempre había estado ahí, lamiendo los cimientos de los edificios del segundo barrio, colándose en los garajes de las casas bajas durante las mareas vivas. Vivía con su madre en un apartamento del cuarto piso de un bloque que antes era de segunda línea de playa y ahora era la primera. Desde su ventana veía el mar extenderse hasta donde antes había parques, carreteras y un paseo donde la gente tomaba helados en verano.
Olena buceaba. No por deporte ni por diversión, sino porque bucear era la forma de conocer la historia. Bajo el agua estaban los restos del mundo antiguo: los bancos donde se sentaban los abuelos, los quioscos de periódicos, las farolas, las fuentes. Todo cubierto de algas y mejillones, pero reconocible. Su profesor de Tecnología Submarina, el señor Arana, decía que los jóvenes buceadores eran los arqueólogos del presente, porque excavaban un pasado que estaba a solo cinco metros de profundidad.
Aquel sábado de marzo, Olena buceaba con sus dos compañeros habituales: Kai, un chico de doce años alto y desgarbado que era el mejor nadador de la escuela, y Berta, una chica de once años con el pelo rapado por un lado que tenía la costumbre de cuestionar absolutamente todo.
—Mi sonar está captando algo raro —dijo Berta por el comunicador del casco. Llevaban trajes de neopreno con reguladores modernos que permitían hablar bajo el agua—. Hay una señal periódica a unos trescientos metros al noroeste. Parece… un pulso.
—¿Un pulso? ¿Como un latido? —preguntó Kai.
—Como una baliza. Un destello de energía cada doce segundos.
—¿Puede ser un repetidor sumergido? —sugirió Olena—. Hay docenas de antenas de telecomunicaciones bajo el agua.
—Los repetidores emiten señales continuas, no pulsos —respondió Berta—. Esto es diferente. Es como si algo estuviera encendiéndose y apagándose a intervalos regulares.
Olena miró a Kai a través de su visor. Bajo el agua, su expresión era difícil de leer, pero sus ojos brillaban con la misma curiosidad que ella sentía.
—Vamos a echar un vistazo —dijo Olena.
Nadaron hacia el noroeste, alejándose de la zona costera conocida y adentrándose en aguas más profundas. El fondo pasó de seis a ocho metros, luego a diez. La luz del sol se atenuaba y el agua se volvía más fría. Olena encendió el foco de su casco.
Lo primero que vio fue la base. Una estructura circular de piedra, enorme, cubierta de conchas y corales blandos. A medida que ascendía con la mirada, la estructura se estrechaba como una torre. Y en la parte superior, a solo tres metros de la superficie, había una cúpula de cristal que emitía un destello de luz anaranjada cada doce segundos.
—Es un faro —dijo Olena, incrédula.
—Imposible —respondió Berta—. Todos los faros de esta costa fueron desactivados antes de la Gran Subida. No hay ninguno en funcionamiento.
—Pues este está funcionando —dijo Kai, señalando la cúpula.
El faro estaba sumergido casi por completo, con solo la cúpula y un metro de la torre sobresaliendo del agua en marea baja. Pero la luz parpadeaba con la regularidad de un metrónomo: doce segundos de oscuridad, un destello anaranjado, doce segundos más.
—No aparece en ningún mapa —dijo Berta, consultando la pantalla integrada en su muñequera—. No está registrado en la base de datos de infraestructuras sumergidas. Oficialmente, este faro no existe.
Olena rodeó la base de la torre nadando. La piedra era vieja, mucho más vieja que los edificios sumergidos de la costa. Encontró una puerta de hierro en el lado este, corroída pero todavía en su sitio. Tenía una placa metálica atornillada junto al marco, pero las letras estaban casi borradas por la erosión.
—Puedo leer algo —dijo, acercándose—. «F-a-r-o… d-e… R-o-c-a… V-e-r-d-e. Año de… construcción… 1923.» Es de 1923.
—Tiene más de cien años —susurró Kai.
—Y todavía funciona —añadió Berta—. Lo cual plantea una pregunta obvia: ¿quién mantiene encendido un faro sumergido que no aparece en ningún mapa?
Olena tiró del pomo de la puerta de hierro. Estaba trabado por la corrosión, pero cedió con un tirón fuerte. Detrás de la puerta había una cámara de aire: un espacio sellado donde el agua no entraba. Olena asomó la cabeza fuera del agua y se encontró en el interior de la torre del faro, en un vestíbulo circular con una escalera de caracol que ascendía hasta la cúpula.
El aire era respirable pero viejo, con un olor a sal y a metal. Las paredes estaban cubiertas de humedad, pero la estructura era sólida. Y en la pared opuesta a la puerta, iluminada por la luz intermitente del faro, había un panel electrónico moderno. No de 1923. Moderno. Con pantalla táctil, indicadores de energía y un teclado alfanumérico.
—Esto no tiene sentido —dijo Berta, que había entrado detrás de ella—. Un faro de 1923 con tecnología del siglo XXI.
—Alguien lo ha modificado —dijo Olena—. Alguien instaló todo esto después de que el faro quedara sumergido. La pregunta es quién, y por qué.
Kai fue el último en entrar. Miró el panel, las escaleras y la luz que parpadeaba arriba.
—Solo hay una forma de averiguarlo —dijo, y empezó a subir.
Por favor espere mientras se generan los temas...
Por favor espere mientras se genera el contenido...
Please wait while the Instagram image is being generated...
Funnel Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Organization Se eliminarán por completo. Este proceso no se puede revertir ni recuperar.
Esta herramienta analiza a los usuarios existentes para identificar posibles bots basándose en diversos patrones y comportamientos.
Advertencia: Este análisis se basa en patrones y puede generar falsos positivos. Revise siempre los resultados cuidadosamente antes de actuar.